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miércoles, 22 de mayo de 2019

¿EvAU? 7 consejos rápidos para prepararla


Lo primero de todo. Mira a tu alrededor. La mayoría de las personas adultas que conoces han pasado por esto. Y seguro que ahora mismo no estás pensando que todas estuvieron más preparadas que tú, ¿verdad? Seguro que no. Y sin embargo hicieron su EvAU, PAU, Prueba de Selectividad… o como se llamase en su momento. Así que ¡arriba esa autoestima! T-Ú   P-U-E-D-E-S.
Lo peor ya ha pasado. Lo difícil era aprobar Bachillerato. ¡Y tú lo has hecho! Ahora sólo queda el formalismo final, repaso de contenidos y unos cuantos exámenes de lo que ya has aprobado. Con una pequeña dosis de miedo a lo desconocido, eso sí. ¿ESTÁS PREPARADO? Aquí van 7 recomendaciones básicas que pueden cambiarte la perspectiva y ayudarte a dar lo mejor de ti.
  1. Cuida tu saludMima tu cuerpo con una alimentación equilibrada que incluya frutas y verdura a diario. Son fuentes de azúcar naturales que nutrirán tu cerebro. Tu cuerpo es la maquinaria. Déjale descansar un mínimo de ocho horas y no alteres sus horarios. Bebe dos litros de agua diarios para estar bien hidratado. Estos son los indispensables de estos días. Te harán sentir pletórico. 
  2. Busca tu rincón de paz. Aquél donde nadie te moleste, donde puedas concentrarte durante horas. Huye de los sitios calurosos y poco ventilados. Huye de tus hermanos (si los tienes). Gestiona el uso de tu móvil durante tu tiempo de estudio, (¡fuera datos!). Utilízalo como premio en los descansos breves o tras un repaso intenso. Serás más eficaz y avanzarás más rápido.
  3. Organízate. Elabora una planificación diaria de los contenidos que quieres repasar hasta la EvAU. Hazlo de la siguiente manera. Utiliza un documento en papel, un folio apaisado puede ser ideal. Elabora una tabla con los días de la semana. (Siete cuadraditos por fila, sí). Así hasta la fecha de los exámenes. Distribuye los contenidos a lápiz entre los días que te quedan. Hacerlo a lápiz es muy importante, ya que te dará la oportunidad de retocar tus planes si avanzas algo más rápido o más despacio de lo previsto. Deja un par de días al final por si ocurre algo inesperado. Si todo va bien podrás utilizarlos para un repaso general o simplemente para descansar. Revisa tu organización a diario, retocándola si es necesario.
  4. Toma tus propias decisiones: Cuánto tiempo de estudio al día, lugar de estudio, organización… son asuntos que dependen sólo de ti. Ajústate a tus posibilidades, nada de excesos. Tampoco hagas el perezoso. Decide el tiempo que necesitas repasar y cumple con tu programa de trabajo. 
  5. Completa tu tiempo de repaso con otras actividades. Estarás más concentrado en los momentos de estudio y los aprovecharás mejor. He aquí algunas sugerencias para un ratito de distensión: Dar un paseo, hacer algo de deporte ligero, (sin exesos), cocinar, llamar a tus abuelos, escuchar algo de música, (o bailarla), dibujar… El cerebro humano responde muy bien cuando le pedimos que active otras zonas diferentes para tomarse un respiro. Es como si relajásemos un poco nuestra corteza pre-frontal tras el esfuerzo que le estamos pidiendo.
  6. Acepta tu ansiedad. Forma parte del proceso. Te estás preparando para hacer algo grande. Sería muy extraño que no estuvieras nervioso. Analiza los momentos que más te angustian. Ése es el primer paso para tomar las riendas de la situación. Después, controla tu cuerpo. No dejes que él lo haga. Escúchate. Llévale a una respiración pausada, destensa tus músculos, espera a que pase la angustia... Demuestra quién es el que manda.
  7. Busca soluciones a los pequeños problemas que vayan surgiendo, siempre con una actitud positiva. Si no consigues concentrarte, quizás es porque estás muy alerta. Prueba a poner música muy tranquila, que rellene el exceso atencional que te genera el estrés. Si tienes dificultades para dormir, haz una cena ligera a base de hidratos de carbono (pasta, arroz, etc..) y completa tu rutina con algún estiramiento o relajación antes de ir a la cama. No uses la tele ni ningún otro tipo de pantalla. Sólo tu mente y tu capacidad para ir bajando los niveles de activación poco a poco. Uhm… respira hondo y relájate. 

Y vuelve a mirar a tu alrededor. 
Un mundo maravilloso te esta esperando a la vuelta de un par de semanas. 
Este puede ser el verano de tu vida. 
Sólo te queda el esfuerzo final. ¡A por ello!
Mónica S. Reula.
Psicóloga.

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